ROEDORES

EL RATÓN





Características:

El ratón doméstico es bien conocido por el hombre desde la antiguedad. Probablemente ya hace mucho tiempo que este pequeño roedor se ha adaptado a convivir con los seres humanos. Al igual que otros muchos pequeños mamíferos mantenidos como mascotas, los ratones son, como casi todos saben roedores.

Las dimensiones ideales de un ratón deberían situarse entre 17,5 y 20 cm., con un peso que puede oscilar entre 12 y 33 g. La cola ha de ser aproximadamente igual de larga que el cuerpo. La cabeza es alargada, pero no puntiaguda como en el caso de las ratas, con ojos grandes comparativamente y prominentes, y con orejas grandes. El cuerpo es alargado y algo arqueado en los flancos.

Al igual que en el caso de la mayoría de los roedores, los ratones no son animales longevos. Pueden llegar a vivir de dos a cinco años, siendo lo más normal que no superen la edad de tres años.

El método para distinguir el sexo en los ratones es el mismo que se emplea en el resto de los roedores. Si se mira al ratón desde atrás a partir de las 4-6 semanas, se podrán observar, en el caso de los machos, dos abultamientos elípticos en la base de la cola que corresponden a los testículos. En las hembras adultas se pueden diferenciar mamas desarrolladas en su zona ventral.

Sin embargo el método más fiable para diferenciar los sexos, en especial en ejemplares jóvenes, es fijarse en la distancia que hay ente el ano y la abertura genital, que es notablemente más corta en el caso de las hembras.

Era inevitable que debido a su cohabitación con los seres humanos, a alguien se le ocurriese que esos desagradables animalillos que eran una plaga podrían ser unas mascotas interesantes. Se les ha ensalzado por su inteligencia tanto como se los ha castigado por su condición de plaga. Con su cría en cautividad se han logrado múltiples variedades y estirpes, más aún debido a sus inmejorables cualidades como animal de laboratorio.

Actualmente existen razas de pelo largo, corto, satinado, rex... con casi tantas variedades de color y diseño como uno se podría imaginar (lila, paloma, canela, blancos, albinos...).

Como habitantes de nuestras casas viven en clanes más o menos numerosos que se reconocen por el olor, donde se alimentan de prácticamente cualquier materia orgánica que pueda caer en sus patas, como por ejemplo jabón en pastillas. Los ejemplares que habitan permanentemente en los edificios no suelen almacenar comida, pero aquellos que pasan el invierno o al menos una parte del año en el exterior si que lo hacen. El récord de almacenamiento registrado en ratones salvajes está en 16 kg. de comida.

Los ratones son excelentes trepadores, usan sus colas para equilibrarse, y son capaces de dar pequeños saltos, corren y nadan muy deprisa (esto último cuando se ven obligados, la natación no es uno de los deportes de moda entre los ratones).

Son animales muy inteligentes, aunque no tanto como las ratas. Sólo muerden cuando se les hace daño o cuando están asustados.



Distribución:

El ratón originalmente vivía en las estepas y semidesiertos de España, Asia oriental y el noroeste de África.

Pronto se adapto a convivir con el hombre, ocupando sus edificios y moviéndose con él a lo largo y ancho del mundo. Actualmente hay pocos lugares en nuestro planeta en los que no se pueda encontrar a estos roedores.

Por sus características de animal de la estepa, acostumbrado a guarecerse en cualquier lugar, y a comer y beber poco, ha sido capaz de proliferar y extenderse por todo el mundo.



Alojamiento:

El que estos pequeños mamíferos sean resistentes y adaptables no quiere decir que puedan vivir en cualquier lugar. Un buen hogar es necesario para que su vida sea tan larga como debiese, y para que tengan una buena salud.

Lo primero que hay que decir es que, pese a que en nuestros hogares habitan en colonias, aquel que piense mantener ratones como mascotas no debería de pensar en parejas o en un número grande de ejemplares. Los machos de ratón no se toleran entre si, y para rematar la faena marcan su territorio, con lo que pueden desprender cierto olor.

Si tenemos un macho y una hembra, antes de que pase mucho tiempo nos veremos desbordados por su increíble prolificidad. Lo más recomendable por tanto es mantener hembras únicamente. Si mantenemos un grupo reducido de hembras (2 ó 3) se formará su propia jerarquía con una hembra dominante y no tendría por que haber problemas siempre y cuando los animales dispongan de suficiente alimento y espacio.

A la hora de elegir una variedad conviene informarse de su docilidad. Los ratones albinos (los llamados de laboratorio), por ejemplo, son más dóciles que otras variedades, aunque menos prolíficos. Sin embargo, si aparece una mancha roja en el pelaje de un ratón blanco es más que probable que sus compañeros de colonia lo ataquen hasta matarlo. Los ratones negros, por ejemplo, tienen fama por ser animales especialmente agresivos. La variedad de ratones que existe actualmente hace imposible mencionar todas las ventajas e inconvenientes de cada una, así que si vemos una que nos gusta, deberíamos informarnos a través del criador o del vendedor si es de confianza.

Sea cual sea el futuro hogar de nuestros ratones, debería ubicarse en un lugar seco y cálido, alejado de corrientes y radiadores o ventanas (en estos puntos suele haber fuertes variaciones de temperatura).

Tampoco debemos situar su hogar en un lugar donde puedan incidir directamente los rayos del sol, o podemos encontrarnos con la desagradable sorpresa de que nuestras mascotas se han achicharrado. Para un único ejemplar las dimensiones mínimas recomendables serían de 38 x 15 cm de base y otros 15 cm de altura. En cualquier caso, cuanto mayor sea el alojamiento para nuestros ratones más felices estarán. Los acuarios o similares no suelen ser alojamientos adecuados por carecer de suficiente ventilación. Las jaulas de cría de plástico con tapa de barrotes o las jaulas de barrotes son idóneas.

Como cama la viruta de madera libre de barnices y que no sea de coníferas se ha mostrado como ideal.
Existen rejas especiales para el pienso y bebederos automáticos. Si pensamos darles forraje deberemos de colocar una reja con tal fin. Los vegetales y otros alimentos pueden suministrárseles en un comedero pesado y de base ancha para dificultar su vuelco. Los mejores materiales son la cerámica o el plástico.

También deberemos prever un refugio por animal. Lo mejor es un recipiente de cerámica o plástico invertido con un agujero en un lateral.

Los ratones son animales sensibles a la luz intensa, por lo que no deberemos colocar su casa en un lugar excesivamente iluminado (lo que no quiere decir que estén a oscuras).

La presencia de juguetes tales como escaleras o otros elementos para trepar, ramas para roer, balancines, norias... serán beneficiosas para nuestros animales siempre y cuando sean seguros y no abusemos de ellos. Lo mejor es tener una cierta variedad de elementos e irlos rotando periódicamente para que nuestros animales no se aburran siempre de los mismos juegos.



Cría:

Los ratones silvestres tienen un periodo de reproducción bien definido entre la primavera y principios de otoño. Sin embargo, en nuestros hogares, los ratones son capaces de reproducirse durante todo el año. Los ratones son capaces de comenzar a tener descendencia con 30 ó 40 días.

Cuando se crían en colonias la prolificidad depende de la densidad de población (cuando hay superpoblación baja, en especial en aquellos ejemplares más bajos en la jerarquía). Las crías son independientes a las tres semanas de edad.

Cada camada puede constar de 1 a 12 crías. Lo normal en el caso de los ratones de variedades domésticas es que sean 5 ó 6. En los ratones silvestres pueden ser hasta 8.



Alimentación y cuidados:

Como ya hemos dicho, los ratones son omnívoros natos, capaces de alimentarse casi de cualquier cosa. Comen tanto materia vegetal como animal. El que coman cualquier cosa no quiere decir que puedan sobrevivir a base de cualquier tipo de alimentos. Requieren una dieta equilibrada.

El uso de pienso en pellets está muy recomendado en los ratones. Existen magníficas dietas con una formulación muy equilibrada que son lo único que comen muchos ratones a lo largo de toda su vida. Sin embargo, el que la dieta sea equilibrada no quiere decir que no sea aburrida, así que deberemos suministrar a nuestros pequeños amigos otros alimentos que contribuirán a mantenerlos sanos y contentos. Además del pienso podemos darles semillas como alpiste, maíz, avena, pipas de girasol (sin abusar). En el mercado pueden encontrarse mezclas ya preparadas.

Algunos vegetales y hortalizas como dados de zanahoria, manzanas... Hay que tener la precaución de acostumbrar a nuestros ratones a estos productos verdes poco a poco para evitar problemas por diarreas.

Los vegetales que les demos siempre deberán de estar correctamente lavados. El heno es otro elemento de la dieta que nuestros ratones agradecerán. Ha de tener un olor agradable no mohoso, y ser de calidad (variedad de plantas). Además de comerlo nuestros ratones lo emplearán como material de relleno para sus nidos.
El pan duro, galletas para perros, algún fruto seco con cáscara, un poco de carne o un tenebrio o grillos son aportes de proteína animal que podemos dar ocasionalmente a nuestras mascotas, generalmente como golosina. También pan mojado en leche como suplemento de calcio para crías y hembras lactantes.

Los ratones son animales nocturnos, y se alimentan durante su periodo de actividad, por lo que los alimentos perecederos deberíamos suministrárselos al atardecer. Deben de contar con pienso y - o mezcla de semillas además de heno durante todo el día, pues comen pocas cantidades muchas veces.

Hay que cambiar la cama como mínimo una vez por semana y lavar la jaula. El agua ha de reponerse a diario y los comederos y bebederos se lavan y desinfectan una vez por semana.